Paco Banjac
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Normalmente; uno no acostumbra a hablar de la gente que le importa. Se da por supuesto que esas personas saben lo que sientes por ellas, y que están ahí.
Entonces; ¿Para qué?
Normalmente; uno no se preocupa de decirle a los demás lo mucho que les quiere, o que les necesita.
Porque total... Como están ahí...
Qué estupidez; ¿No?
No sé muy bien por qué sucede, pero lo lógico es atribuir ésta verdad absoluta a lo de siempre: a la pereza. A la maldita pereza. Así que creamos una norma tácita, una especie de "protocolo de no intervención", en el que cada uno se queda en su sitio, y se remenea lo menos posible.
¿Pá qué? Si total; lo que te voy a decir, tú ya lo sabes...
Bueno, pues es que, verás; yo quería romper con esto. Aunque sólo sea por una vez.
Yo quería decirte que mi amiga Rosa es importante. Es importante para mí. Por mil razones.
Mi amiga Rosa llama payos a sus pacientes. Y a sus amigos. Y a quien se tercia. Y yo creo que llamar payo a todo el mundo está bien. Porque, según mi punto de vista, si todos somos payos, o gitanos, o negros, o azules, o coloraos; todos somos iguales. Y que seamos todos iguales está bien.
Mi amiga Rosa habla con un cariño exquisito a todo el mundo. Porque mi amiga Rosa es muy dulce. Y en éstos tiempos, en los que se habla de ésta sanidad nuestra como si estuviera plagada de ogros, duendes y demonios (no, no haré el chiste fácil con Esperanza Aguirre), merece la pena que se les rinda un homenaje a todos aquellos trabajadores que, como ella, se dejan la piel en el pellejo cada día.
Porque mi amiga Rosa no está sola. Porque hay cienes y cienes de profesionales que trabajan para que nuestros mayores, nuestros niños, nuestras parturientas... nuestros pacientes, en definitiva, estén atendidos de la mejor manera posible.
Mi amiga Rosa tiene un esposo. O marido. O payo. Que se llama Jesús (o Jess) y que es un tipo más majo que toas las cosas. Y que hace una paella cojonuda, por cierto.
Mi amiga Rosa dice que voy a acabar convertido en un viejo gruñón cascarrabias. Y yo le he dicho más de una vez que ése es mi sueño: llegar a viejo. Y dar por culo (metafóricamente hablando, claro).
Mi amiga Rosa es enfermera (o DUE). Como mi esposa Pili. Como mi amiga Mar. Como Raquel, como Virginia, como Carmencita, como Víctor, como Josemi, como Juani, como... como tantos. Tantos.
Pero también hay auxiliares de enfermería. Como mi amiga Ana (Chispi), como Belén, como Charini, como Use, como...
Y celadores. El Royal Celator Corps. Como Josito, como Juan D., como Txema, como Manolo, como Carlos...
Mi amiga Rosa es especial. Porque la quiero mucho. Porque echo mucho de menos trabajar con ella.
Porque; al fin y al cabo, soy un sentimental.
Y porque me jode que una labor tan meritoria como la suya, y como la de tantos, se vea empañada por la negra sombra "mordoriana" de la tita Espe (va, sí, al final lo dije).
¡Qué coño! ¡Que tenemos los mejores profesionales, en la sanidad, del mundo!
¡Que vivan las enfermeras (o las DUEs)! Y las auxiliares. Y los celadores. Y los médicos. Y los/as empleados/as de la limpieza. Y los técnicos especialistas. Y la que vende cupones en la puerta. Y las payas. Y los payos. ¡Qué coño!
Y que viva mi amiga Rosa.
Y ya estás visitando su blog:
http://cosasderous.blogspot.com
¡¡Que no te lo tenga que repetir!!
Pues que va a ser que no. Que yo tenía intención de abandonar ésta plataforma, con la que llevo ya algún tiempo, y hacer una página así como más mona, y más cool, y más de todo. Y me costó decidirme porque soy, por naturaleza, de un comodón de escándalo. Pero resulta, mira tú por dónde, que he leído los comentarios que se han hecho a una de mis entradas, aquella que titulé "Ayer vi a Dios". Y que he reparado, especialmente, en los que han hecho dos... "señores", que firman como Antonio, y Martínez, respectivamente. Y que ya sé que estamos en Navidad, que es tiempo de Paz, de turrón y del gordinflón ése del traje rojo. Pero que me voy a tomar la licencia (si me lo permites) de contestarles.
Que no hay, a mi juicio, nada peor que dejarse arrastrar por la tiranía de los símbolos.
Y como un símbolo es el himno de un país y, de hecho, se hace mención al nuestro en uno de los comentarios, pues empecemos por ahí:
El Himno de Riego, señores míos, fue legal en España de 1931 a 1939.
Resulta curioso, y me van a perdonar si doy una humilde opinión, que el himno al que "murió en el cadalso defendiendo la Constitución" no se haya repuesto al terminar el régimen fascista con la muerte del señor aquél, del bigotito. El gallego.
Se quedó, en cambio, la Marcha de Granaderos, que tocaba ése cuerpo en el XVII, cuando desfilaba ante los reyes.
Carlos III la llamó Marcha de Honor. De ahí, Marcha Real, y luego Himno Nacional.
El Himno de Riego fue el de las Milicias Nacionales, legalmente establecidas por la Constitución de Cádiz en 1812. Fue restaurado por la Constitución de 1931, que añadió el color morado de los Comuneros, y el escudo con una corona mural. Incido en ésto. Con la Corona Real.
El dictador que implantó el fascismo destruyó los emblemas de la República, a la que había antes jurado lealtad, y colocó los suyos. Entre ellos; la Marcha de Granaderos. Que fue el himno del franquismo.
Espero que con ésto haya quedado claro que, además de escribir (que es lo que más me gusta hacer), también procuro mantenerme un poquito informado acerca de la historia de mi país.
Y que va a ser que no. Que aunque continúe escribiendo en
http://pacobanjac.blogspot.com/ voy a mantener abierto, definitivamente, éste blog.
A ver si d. Antonio, o el señor Martínez, tienen cojones a replicarme.
A todos los demás, ¡¡FELIZ NAVIDAD!!
Sed buenos.
En breve cambiaré mi página personal. Cambiará de formato, de servidor... De todo. O casi. Lo hago por muchos motivos pero, fundamentalmente, porque ya conoces el dicho; ¿No?
"Renovarse, o morir".
Espero que tengas paciencia (aún estoy en ello). Y que me sigas leyendo.
Si te pica la curiosidad, entra en:
http://pacobanjac.blogspot.com/
Gracias.
Ayer vi a Dios. Que yo pensaba que era algo más alto, así que me decepcionó un poco, para qué te voy a decir lo contrario.
Y que nada de viejito bondadoso con barba blanca, ademanes suaves, y rodeado de un sutil aroma a incienso, no. A mí más bien me dió un aire a Tom Jones. Y, además; olía a coñá.
- Padre; ¿Estoy muerto? - Le pregunté. Hombre; ya sé que no fui muy original. Que a mí sólo se me ocurría saber cómo iba el Betis en la clasificación, pero que, en fin, no me parecía oportuno.
- No. - Me dijo; haciendo uso de ése prólijo lenguaje tantas veces loado.
- ¿Entonces?
- ¿Entonces, qué?
- Pues no sé, Padre. ¿Qué hago aquí? ¿Por qué estoy viendo Tu Rostro? Es más; ¿Dónde estoy?
- ¡Y yo qué sé! - Bramó. - ¡Amos, hombre! ¡A ver si voy a tener que estar en todo Yo, ahora!
Pues bueno, pues vale, pues muy bien. Pues me alegro.
Permanecí un rato meditando, con la mirada perdida en el infinito, intentando parecer una miaja más despierto de lo que soy en realidad, mientras que Él comía pipas, ajeno a mis quebrantos.
Se me ocurrió preguntar acerca de alguna cuestión teosófica, así como muy importante, por aquello de sacar algo de conversación, pero lo único que me venía a la cabeza era el tema éste del sexo de los ángeles, y... Bueno; que no estaba yo por joder.
- ¿Y qué tal tiempo hace por ahí arriba?
- Pfff... Nublao.
Las palomas revoloteaban a nuestro alrededor, y algunas se cagaban tan cerca de nosotros que parecía que estaban haciendo prácticas de tiro. Transcurrió un buen rato así, sentados en silencio, con el clac clac de las pipas como único sonido de fondo. Y, por fin, encontré un tema lo bastante profundo, lo bastante trascendente.
- Padre, - Le dije. - ¿Por qué existe el Mal? Es más; ¿Por qué existe Esperanza Aguirre?
Él me miró, largamente. Con ese bronceado de lámpara de luz ultra violeta, con esos rizos de pelochichi, con esos ojos grandes, almendrados, sabios.
- Ése es el Dragón, y vosotros sois San Jorge - Me dijo.
Con dos cojones.
- Vale. ¿Y?
- Que lo de "Ganarás el pan, bla bla, bla..." se ha quedao antiguo, hijo. Ahora es: "Pagarás tu radiografía con el sudor de tu frente. Si llegas."
- ¿Y qué hacemos, Padre? ¿Tú, el más rojo entre las más rojas de las divinidades? Tú, que enviaste a Tu Hijo a la tierra para que promulgase el amor entre hermanos, para que aprendiéramos a vivir en comunidad, compartiendo, respetándonos...
- Ya - Me interrumpió. - Es que, en aquel tiempo, no os conocía lo suficiente.
- Pero; ¿Hemos de quedarnos de brazos cruzados? ¿Acaso no pediste tributo, con el fin de aplacar Tu ira, cuando el asunto aquél de las Siete Plagas de Egipto? ¿Qué podemos hacer para obtener Tu perdón?
- Amos a ver - Mascó las palabras con su fuerte acento. - ¿Cuándo os va a entrar en la cabeza que Yo no tengo nada que ver, desde hace tiempo, con lo que os pase u os deje de pasar? ¡Que la habéis votado! ¿Qué quieres, que meta mano ahí? ¿Un pucherazo?
- Hombre, un pucherazo no, claro. Pero...
- ¡Si es que no aprendéis! Ya tuvísteis al bajito aquél, del bigote y la voz rara...
- ¿Quién? El...
- No, el gallego no. El otro. El que habla con acento tejano.
- Ah.
- Y cuando se fue, bueno; cuando se fue oficialmente, claro, mira que pensé: "Hombre, igual ésta vez". Pero no. Qué va. Erre que erre. Luego; con levantar los ojos al Cielo, y pedir que os saquen las castañas del fuego, apañao.
Me miró fijamente, y vió la consternación pintada en mi rostro.
- ¿Quiés pipas?
- Bueno.
Las palomas seguían ejercitando su puntería, sin éxito, afortunadamente.
- ¿Y qué vamos a hacer? - Casi gemí.
- ¿Quiénes?
- Pues no sé. Tú, yo, Madrid...
Sonrió con sonrisa beatífica, de blanquísimos dientes de porcelana, tan perfectos que sólo podían ser falsos. Me rodeó una confortable vaharada, con olor a coñá y, quizá, a Brummel, y Dios me habló, con su deje galés:
- Tú, despertar con resaca, dentro de un rato. Que anoche abusaste del Cariñena. Los madrileños... Bueno; confiemos en que cuando os empiecen de verdad a meter la mano en el bolsillo, que es por lo único por lo que quizá os mováis, hagáis algo al respecto.
- ¿Y Tú?
- Hombre, Yo si quieres, te puedo firmar un disco.
Que mira, ya tengo "Reload", autografiado.
Y ahora que caigo; no me acordé de preguntar sobre Rouco Varela. Pero bueno; eso quizá lo deje para la próxima vez que tenga cena.
Muchas veces me han preguntado que por qué escribo. Y siempre contesto lo mismo. Yo, eh, ehem, querría haber tenido una vida un poco más emocionante, claro. Ya sabes; hubiera preferido ser un matón, o un gángster. Un tipo duro, vaya. Pero lo cierto, lo cierto es que mis problemas de salud me lo han impedido siempre. Yo, bueno, yo tengo alergia. Alergia al peligro. Me entran sudores fríos; ¿Comprendes? Y me echo a temblar, y me da por salir corriendo. Hay un término clínico para eso. Se llama cobardía. Cobardía patológica. Técnicamente no es que huya, no... Es, en fin; es sólo que doy media vuelta, y avanzo. Es un incoveniente, claro, para según qué cosas. Por ejemplo: para relacionarse con las chicas. No me malinterpretes, yo he tenido varias relaciones en mi vida. Muchas, créeme. En realidad; más de las que se pueden sobrellevar con cualquier ansiolítico de curso legal. Así que nunca he tenido ningún trauma a consecuencia de la soledad, ni nada de eso. Es más; las chicas siempre me han considerado muy mono. (Lo que no es malo, naturalmente, siempre que acto seguido no te ofrezcan un puñado de cacahuetes).
Pero ya sabes lo que se dice; ¿No? Que las mujeres siempre prefieren al malote, al chico peligroso, al que enseña el colmillo cuando sonríe...
Que si yo adopto esa pose, lo más que alguien puede llegar a pensar es que le estoy mostrando mi última endodoncia.
Por otra parte; el aire de intelectual, un poco trasnochado, tampoco es tan malo. Sobre todo para según qué cosas. Las gafas, bien llevadas, siempre dan un cierto aire de hombre interesante. Y evitan que te partas los dientes contra una farola; por ejemplo. De hecho; si cuando estabas en el instituto, un chulito se metía contigo sabías que, al menos, no te iba a golpear en la cabeza. (Mucha gente vive fenomenal sin bazo, que todo hay que valorarlo).
Luego está lo de la proyección profesional, como malote. Yo, por ejemplo, soy tan poca cosa que sólo valdría para esbirro. Pero eso es una opción personal, como comprenderás. Que igual hay plazas para sicario, o encabronao, o algo así... Tó es mirarlo...
Y tú imagínate que te cogen.
Habría que viajar. Por supuesto. Que habría que irse donde Perico perdió el mechero para hacer el mal. Y pffff...
Y que luego hay que establecer lo de la conquista... Digo yo; que cada uno tendría una parcela para conquistar, o algo así. ¡Que no se la vas a dejar a un conocido, o a un amiguete..!
A ver, que ya puestos, conquistas tú. Que digo yo que, siendo esbirro, la conquista te puede salir por un pico el metro cuadrado.
Pero que también es lo que digo...
¿Te pagan el viaje? ¿Los pluses? ¿Las dietas? O sea; ¿Cómo va esto? ¿Tienes alojamiento y desayuno por ser malo, o te tienes que pagar tú el viaje? ¿Hay descuentos por grupos, o por familias? (Que si es por conquistar, mi suegra me echa una mano para conquistar lo que haya que conquistar, y sin despeinarse el moño...)
¿Y hay extras por peligrosidad? Porque a ver si te crees tú que cualquiera te desmonta una cabeza nuclear, así como así. Una cabeza de ajos, vaya. Pero una cabeza nuclear...
¿Y hay vacaciones? ¿Qué pasa, que los malos trabajan en verano? ¿Y eso cómo va? ¿Por turnos? ¿Que hay, una rueda de vacaciones, o hay que apuntarse a una lista? (A ver; todos los esbirros cuyo apellido comience por la letra A se van de vacaciones en Julio, los que empiecen por la B...) ¡¡Amos, por Dios!!
Y luego; te pones malo... Vamos a poner, te disparan... ¿Qué mutua te cubre? ¿Dónde vas, a FREMAP? ¿A SANITAS? Mire usté, que me han disparao en la pierna... Que estábamos haciendo el mal, y...
Y lo de las mujeres. Es un poner. Las buenorras no se van con los esbirros. NOOOO. ERROOOOR. Las nenas cañón son, por principio, o tontas o muy tontas. Si son tontas a secas, se van con el bueno. Si son muy tontas, con pedigrí, se van con el Malo. (Obsérvese que no he dicho con el esbirro. He dicho con el Malo. Con mayúsculas). O sea; ¿Que tú, qué? Nada. Menos sexo que en La Casa de la Pradera.
Y esos trajes de licra... Ajustaos, marcándolo todo. Con esos colores... Pero; ¿Quién diseña los uniformes de los malos? ¿Agatha Ruíz de la Prada puesta de coñac, o quién? Esto es; a los buenos les hace el traje Armani, Tom Ford, Yves Saint Laurent... ¿Y a los malos? ¡¡¡¡Por Dios!!!! ¡¡¡¡Que son malos!!!! ¡¡¡¡Un poquito de respeto!!!!
Que no, que no. Que no renta.
Que pa eso uno escribe. Que está en casita, calentito, sin jugarse el careto por ahí. Y que parece que sabe de lo que está hablando. Que aunque sólo sea porque eres capaz de leer sin mover los labios, la gente te mira de otra forma. Es, yo que sé qué decirte; como un peldaño más en la evolución. ¿Que no?
Antes; no hace mucho tiempo de ésto, éramos más ingenuos. Y por qué no decirlo, quizá también más felices. No saques el morro, que parece que te estoy viendo la cara: "¡Ya está el abuelo Cebolleta, contando batallitas!" ¡Pues no! Que no me gusta nada eso de pasar el recuerdo de los tiempos que nos tocaron vivir por el filtro de la nostalgia, créeme. Pero qué sé yo; quizá es que últimamente pienso mucho en el hecho de que me estoy haciendo mayor. O quizá es que hay temporadas en que tu entorno se confabula contra ti, con el propósito de hacerte revisitar tu propio pasado. O todo lo anterior, véte tú a saber. Hace poco, una amiga me contó que había asistido a un concierto de Mago de Oz. ¡Dios, me dió un vuelco el corazón! ¡Coño, me miré a ver si llevaba puestos los pantalones de pitillo! Pero los nevaos; ¿Eh? No cualquiera... (Que sí, que sí, que yo también he tenido mi etapa heavy folk de luxe). Además; he descubierto que otro amigo comparte mi afición por el boxeo (Antes se hablaba de boxeo, pero ahora parece que queda mal. Que no es políticamente correcto, vaya). Luego, cuando visito los grandes almacenes, encuentro reunidas todas aquellas series de televisión con las que crecí. Incluso las más antiguas, allí mirándome desde el estante, incitadoras. Que parecen estar diciéndome: "Cómprame, cómprame"...
Y para colmo, me he propuesto hacer limpieza en casa. Lo de hacer limpieza en casa merecería un capítulo aparte, digo yo. Más que nada porque es como un resfriado, o la visita de tu vecina, la pesá. Que uno sabe cuándo empieza, pero no cuándo acaba. Así que después de mucho intentar decidirme, me he decidido, he acabado reuniendo un buen montón de trastos, del año de la tos, y me he lanzado a deshacerme de ellos. Pero claro; antes de tirarlos, pues que les he hecho mi pequeño recuerdo - homenaje a cada uno. Y tú verás; lo que es tirar, tirar, he tirado pocos. Para ser más exactos, no he tirado ninguno.
Que tú dirás: ¿Y todo este rollo que me está soltando, a cuento de qué? ¡A ver si es verdad que se está haciendo mayor, y chochea ya! Pues tranquilo, mi joven Padawan, que voy llegando. Paciencia. Decía al principio que antes éramos más ingenuos; ¿No? Bien, ahí tienes un ejemplo: El Naranjito del Mundial 82. (Un llavero del Mundial entre los chismes. Te lo juro por Arturo). ¿Pero tú te acuerdas de la serie de televisión? ¿Cómo es posible que alguien se tragara eso? Incomprensible; ¿No? ¡Pues ahí nos tenías a tos los críos, embobaos! Como con Heidi (Antes no hacíamos distinciones, no éramos tan exquisitos. Y que sólo había dos canales, también). Claro que, bien mirado, igual Naranjito fue revolucionario y todo, y se adelantó a su tiempo. Yo miraba el llavero ésta mañana, y le sacaba un cierto parecido al Pikachu, no creas.
Luego está lo de los cómics. Que ahora es que le sacamos punta a todo, y nada nos parece bien, pero antes... Antes te decían que a un tipo le había picado una araña radiactiva, que le había transferido sus poderes, y le hacía superpoderoso, y tú te lo comías sin rechistar. Te lo dicen ahora, y lo primero que dices es: "Amos, no jodas. Todo lo más; sufre un envenenamiento a causa de la radiación". Y le damos la clínica de la enfermedad, cómo cursa, y hasta cómo tratarla. Y claro, así acabamos con la magia.
¿Y qué me dices de las pelis de Terence Hill y Bud Spencer? Dando hostias como panes, con la mano abierta. ¡Y lo que aguantaban aquellos matones! ¡Que debían tener el hígado machacao, una peli tras otra, recibiendo guayas! Eso era cine de palomitas, con denominación de origen, y lo demás es tontería. ¿Que no? Lo que yo te diga. Bueno, pues las ves ahora, y las pones de vuelta y media. ¡Sí, tú, crítico de cine frustrao! Porque no me dirás que prefieres tragarte dos horas y media de cine pakistaní en versión original, que me parto.
¿Y Uri Geller? ¿Qué me dices? Toda España plantada delante de la tele, con la cuchara en la mano. Y el tío diciendo que la doblaba. Y tú que amén. Con dos cojones.
¿Éramos, o no éramos más ingenuos?
Así que aquí estoy, con la casa llena de trastos, y atacado de la fiebre del Cebollitismo. Recordando a Mazinger Z, a Starsky y Hutch (que vaya tela las pintas del Starsky, con las botas camperas, los pantalones ajustaos y aquella cazadora forrada de borreguito, que parecía miembro honorario de los Village People. O recién salido de Brokeback Mountain). Y al Equipo A (hartos de pegar tiros, y no herían a nadie, oye) y... Vale, vale. Ya paro.
De todas maneras (estoy yo ahora pensando) te voy a dar un consejo: Si alguna vez te ataca ésta misma fiebre, busca la silla más cercana que encuentres, y siéntate hasta que se te pase. Porque; después de todo, igual aquellos tiempos están mejor donde están. Quizá aún conservemos un poco de aquella ingenuidad (el que tuvo, retuvo). Y nos ilusionemos todavía.
Que, al final, sí que ganó Obama... ¿No?
Desde mi última entrada, me noto que soy algo así como más mejor. Como que amo más al mundo en general (y al mundo de los bloggers en particular). Es más; me miro en el espejo y tengo una aureola, luminosa y de un color dorado, coronando mi cabeza...
En fin; que voy cumpliendo, creo.
Y ya que estoy en racha, sigamos. Que me está gustando esto de ser tan cool. Para variar.
En ésta le toca el turno a la opinión. Amos a ver; ¿Qué blogger no opina? Pues eso.
Hoy, día 4 de Noviembre, se celebran elecciones en EEUU. (Lo digo por si no te habías enterado. Como no se ha hecho eco de esto ningún medio de comunicación del mundo...)
Y por primera vez, tal vez gobierne la nación más poderosa del planeta un señor que se llama Barack Obama, que es negro.
¿Será verdad que el mundo está cambiando?
Ojala. Porque si esto sucede, seremos testigos de la Historia. Como cuando cayó El Muro.
Como cuando miles de personas abarrotamos las calles para gritar "No a la guerra". Como cuando vimos en ésta España nuestra, tan rancia, con ese olor a naftalina del que aún no ha logrado desprenderse, el primer matrimonio gay.
¿Te imaginas? Un presidente norteamericano negro. Y quizá; si es verdad que el mundo está cambiando, una presidenta norteamericana, en un futuro. Me pellizco, claro. Igual me estoy pasando de optimista.
Aunque todas estas reflexiones, a qué negarlo, no hacen sino dejarme un regusto amargo. Que digo yo; ¿Por qué lo extraordinario es que gobierne una mujer, o que lo haga un negro? ¿En qué coño de sociedad vivimos, si detalles como el color de la piel, o el género de una persona, pueden impedirle ocupar un puesto de responsabilidad? ¿Por qué la gente dice que hemos de luchar por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres? ¿Por qué no decimos que hay que luchar por la normalización de los derechos de la mujer? No lo entiendo. De verdad.
Ayer por la noche, cuando volvía a casa, descubrí algo en la estación del tren (sí, es lo que tenemos los escritores de éxito, ya ves, que viajamos en tren. Rodeados de lujo y glamour).
Pues eso, que descubrí en la estación de tren una máquina expendedora de libros. Te lo juro por Arturo.
¡Una máquina expendedora de libros! ¡Al lado de la de la Coca-Cola! Ojiplático perdido, me quedé. Tenían a Eduardo Mendoza, a Marguerite Yourcenar, a Woody Allen...
Vaya. Si gana Obama me atreveré a pensar que, después de todo, quizá sí que esté cambiando el mundo.
No soy el perfecto blogger. Ya lo sé. No he contestado a quienes dejaron comentarios en las entradas (y claro; al final, han terminado por cansarse, y ya no dejan más comentarios).
Tampoco escribo de una manera regular. No cuento lo apasionante que resulta mi afeitado diario, ni mis cuitas sentimentales. No hablo de España. No hablo de sexo. (¿Por qué habré hilado juntas estas dos frases? ¿Quizá asocio joder y España de manera inconsciente?) Cielos.
No he colgado fotos de mi grupo musical favorito. Ni siquiera he colgado una foto mía.
Cuando puedo visito otros sitios, sí. Y aunque algunos me parecen originales, interesantes, divertidos, muy meritorios... Pues que no he puesto aquí sus direcciones, para que los visites.
O sea; que soy un coñazo de blogger. Y además; nada solidario.
Tengo que enmendarme, lo sé. ¡Y mira que lo intento! Pero es que no hay manera de que me salgan así, de forma natural, ciertas cosas. Por ejemplo; hace algún tiempo se inició aquí una (llamémosle) polémica entre varios lectores-visitantes-usuarios. Que si yo he visto tal cosa, que si tú has visto cual otra, que si tú entiendes de teatro, que si tú no, que si anda fíjate, que joé cómo eres, pos anda que tú...
¡Buf!
¿En serio pretendía alguien que me metiera en mitad de esa historia? ¿Con qué propósito, digo yo? Además; si quieres que te diga la verdad, yo tampoco entiendo nada de teatro. Ni de cine. Ni de nada. Ojalá. Bueno; ojalá entendiera y ojalá tuviera la falta de escrúpulos necesaria para poder pontificar con mis opiniones. Para sentar cátedra. Pero es que soy yo muy tímido, para según qué cosas. Y que ya hay gente que lo hace mucho mejor, dónde va a dar. ¿No ves la tele; llenita de contertulios y contertulias, y de intelectuales e intelectualas? Que digo yo; ¿Dónde encuentran a toda esta gente? ¿Habrá algún almacén, de estos de saldo? ¿Te imaginas? "Lo tengo bonito, lo tengo barato. ¡Cómo lo tengo hoy, señora, cómo lo tengo! Llévese dos contertulios, una intelectuala y un paquete de chufas, por tres cincuenta. Y de regalo, una idea para un reality, escrita en una genuina servilleta de papel. ¡Vamos, vamos, que estamos que lo tiramos!"
Vaya tela.
Y en cuanto a lo de hablar de sexo... Que soy hombre... Vamos; que a mí me sacas de Celia Blanco y... ya. Que no tengo tanta imaginación.
Así que creo que empezaré por lo fácil. Por recomendar algunos sitios que a mí me gustan. Porque son curiosos, porque están muy currados, porque son divertidos o sorprendentes. A ver si así me voy haciendo mejor blogger, y voy ganando puntos para el cielo de los bloggers, y soy más guay, y más cool, y más de todo.
Intentaré corregirme con el resto de historias que tengo pendientes. Palabrita. Pero otro día; ¿Vale?
P.D.: Por cierto. "Non erat hic locus" viene a ser algo así como "No era el momento".
http://hombrelobo.com/category/pin-ups/
http://cosquillasenelcerebro.blogspot.com/
Y mis favoritos:
http://depicapica.deviantart.com/
http://seronoser.free.fr/bruguera/sirtim.htm
y también: http://ladyfilstrup.blogspot.com/2007/01/el-sir-o-no-sir.html
http://verlasse.deviantart.com/
Una de las sentencias favoritas de Antonio Medina (aunque, a decir verdad, se lo he escuchado también a muchos otros) es que un actor no es actor si no vive de su trabajo. O sea; que si no trabajas de actor porque, pongamos por caso, estás pasando por uno de los tan frecuentes parones que experimenta la profesión, y te ves obligado a comer, pongamos por caso, de un sueldo de camarero, o de agente de ventas en una inmobiliaria, no eres actor. A ver; que esto lo cuentan los actores, pero se lo aplican muchos otros colectivos relacionados, de una manera u otra, con el faranduleo. Que cada uno piense lo que quiera, claro, pero yo, personalmente, no estoy de acuerdo con esta afirmación. Porque yo mismo, mismamente conmigo mismo, soy escritor, y si tuviera que vivir de lo que escribo...Si tuviera que vivir de lo que escribo, iba a estar de un delgadito, que ríete tú del plan Special K, de Kellog's. Es decir; que además de ser escritor, también tengo un trabajo honrado. Más que nada, porque tengo la mala costumbre de comer todos los días. Y no creo ser menos escritor por eso. Vamos, que lo de escritor, como lo de actor o lo de cantante digo yo que se lleva en los genes. O en los gérmenes, que diría mi madre. Toda esta perorata viene a cuento porque hace unos días le han dado el Premio Nacional de Literatura Dramática a Miguel Romero Esteo. Que es autor de teatro. No, no te avergüences si no te resulta conocido, o tan siquiera familiar. Es que aquí, en España, ni Dios le conoce, porque su teatro no se ha representado. Porque ha estado prohibido. Ésta obra en concreto, Pontifical, estuvo vetada por la censura en 1970.Contaba él que una vez consiguió que un burocratucho le recibiera en el Ministerio, y le preguntó el por qué de la prohibición de una obra suya, infantil (El barco de papel). El personajillo en cuestión le contestó, enseñándole un dossier enorme, que no era la obra la que estaba prohibida. El que estaba prohibido era él.
Así que tú me dirás; resulta que Miguel Romero Esteo ha recibido un premio a la mejor obra del año pasado por una que escribió en 1965. ¡Tócate los quetecuén! Y a mi, claro, me cabe una duda, intrínsecamente en mis carnes. A saber: durante todo el tiempo que Romero Esteo ha estado prohibido y, por tanto, no se ha llegado a representar su teatro (que el objetivo en sí mismo del teatro es llevarlo a las tablas, vamos a ver)... ¿No se le debe considerar escritor?
Ser o no ser...
Bueno; pues ya hemos vuelto. Han sido unos días espectaculares; muy fructíferos en lo tocante a lo profesional, y muy divertidos en el plano personal. Pero todo se acaba. Vale, todo menos la hipoteca, pero eso es la excepción que confirma la regla. Así que toca enfrentarse, again, a la rutina diaria. Y estaba yo pensando... Supongo que en ésta entrada debería hablar un poco sobre la ciudad, y eso. Sería lo suyo. Pero es que me da pereza, qué quieres que te diga. No sé si a tí te pasa lo mismo, pero a mí me carga sobremanera la gente (y seguro que conoces alguno así) que vuelve de viaje cargada con tropecientas mil fotos, y seis horas y media de vídeo... ¡¡Y se empeña en que lo veas!! Y en que escuches el -pormenorizado- relato de su epopeya. Como si a tí te importara un carajo. Que no, que no. Quizá cuelgue alguna foto, o cuente alguna anécdota, más adelante. Pero ahora paso. Para hablar de la vida cotidiana de un español en Nueva York ya está Elvira Lindo y su columna de los Domingos. De todas maneras (y ésta licencia sí me la voy a tomar); quisiera decir que hay una palabra que me ha venido a rondar, de manera recurrente, durante mi estancia allí: ANÓNIMO. Si, sí... ANÓNIMO. Pero no por los motivos... usuales, por los que pudieras pensar a priori. No. Verás, deja que te cuente:
Uno de los musicales que he visto ha sido Young Frankenstein, de Mel Brooks, basado en su película homónima.
Y sí. Me gustó. Vamos; que es la caña. Que llevo nosecuantos días tarareando el Puttin' on the Ritz, y no consigo quitármelo de la cabeza. Imaginativo, divertido, espectacular, entrañable... Una pieza de ingeniería en la que cada componente efectúa una labor precisa, milimétrica.
Y si hablamos de los actores...
Cuando yo fui a verlo, coincidió que había algunos que tenían la noche libre, y otros miembros de la compañía se encargaban de ejecutar sus roles (práctica muy común en la profesión, por otra parte). Hay a quienes les molesta esto. No entiendo muy bien por qué. A mí es algo que me encanta, porque te permite conocer el trabajo de otros intérpretes (que, en no pocas ocasiones, es de calidad superior al de sus compañeros protagonistas). Así que quiero destacar a dos mujeres: Christina Marie Norrup (que interpretó el papel de Inga, la ayudante del doctor Frankenstein), y a Linda Gabler (que hizo lo propio con el de Elisabeth, la repelente prometida). Soberbias.
Pero claro, hay que mencionar a "los titulares". Y si hablamos del elenco habitual... De los protagonistas, protagonistas... ¡Dios, qué bueno es Roger Bart!
¿Pero dónde c... ha estado metido este tío todo este tiempo? Es versátil, divertido, enérgico... ¡¡Hubiera podido llevar la función él sólo!! Es de esos actores que llenan el escenario con su sola presencia. ¿Qué? ¿Que no le conoces? ¡Sí, hombre, sí! Mira ésta foto:
El de la izquierda de la imagen. Está sacada de Los Productores, la película de Susan Stroman, basada en el musical de (sí, otra vez él) Mel Brooks. Allí interpretaba el papel de Carmen Ghia. Por cierto, como curiosidad; para la película "Las mujeres perfectas", se escribió un papel, expresamente para Bart, después de haberle visto en éste rol.
Si no has visto la película, y en cambio eres teleadicto, puedes aún verle en "Mujeres desesperadas", encarnando al farmacéutico "mal rollo" que persigue a Bree Van de Kamp.
Y creo que me estoy extendiendo más de la cuenta. El mensaje que quería transmitir es que allí, en New York, es fácil sentirse pequeño, anónimo. Aunque en mi caso, a diferencia del de tantos otros, no fue a causa de los altos y majestuosos rascacielos de Manhattan, no. Yo me sentí pequeño (muy pequeño) ante el talento de éstos actores.
Por cierto:
No. No vi a los Cazafantasmas.
Pues sí. Ha llegado. A todos nos toca, en algún momento de nuestra vida, emprender el... (¡tachán!) "viaje iniciático". Ése que es importante del copón, aunque no sepas muy bien por qué, y que tarde o temprano (verdad absoluta) realizarás. Hay ocasiones, como ésta, en que te preparas para ello.
Y hay otras, claro, que te llega sin avisar: ese viaje de fin de curso (la primera vez que salías al extranjero. Ah, Italia, Italia...). Esa excursión de fin de semana a la sierra, cuando besaste a aquella chica que te gustaba (o la besó tu amigo el guapo, que suele ser lo habitual, y tú acabaste jodío). Esas vacaciones en el pueblo de tus padres que se prometían un muermazo y que hoy, veinte años después, aún recuerdas con una sonrisa distraída bailándote en los labios...
Ya, ya. Ya aterrizo. Tienes razón, esta entrada empieza a parecer que la ha escrito Almudena Grandes.
Bueno; que me voy a New York. A niu yor, para quien no sepa idiomas. Sigo el lorquiano camino que ya anduvieron en su momento Ray Loriga, Elvira Lindo...
Aunque debo confesar, ahora que lo pienso, que yo me siento más cerca de Jardiel, para qué negarlo. Que también se hizo el viajecito, y además era un autor así como menos... cool. (Como menos concienciado, y menos rebelde, y eso).
Y es que yo soy muy provinciano, qué le voy a hacer. Que sí, que sí. No te dejes engañar por mi arrollador encanto, ni por mi increíble nivel de formación en todos los campos del conocimiento humano, que no. Que todo lo que sé de New York es:
1- Es la ciudad del genio.
2- Su gastronomía es rica en calidad y variedad.
3- Su población, cosmopolita donde las haya, abunda en hispanos, italianos, chinos, hidúes... Que digo yo: ¿Conoceré a algún neoyorquino auténtico?
4- Hay muchos judíos y muchos psicoanalistas. Y muchos psicoanalistas judíos. Y muchos que se hacen pasar por judíos porque viven acomplejados por culpa de su nariz (aunque esto les supone un problema en el sabbat, claro).
5- También hay cocodrilos en las alcantarillas.
6- Y venden gorras que llevan adosadas encima unas manos de goma que, si accionas un mecanismo, aplauden.
Y poco más.
Así que estoy nervioso con mi partida, qué quieres que te diga.
Ya te contaré.
Ahora bien; tengo yo un come-come por dentro. Y es que no dejo de pensarlo:
¿Conoceré a los Cazafantasmas?
Noticias, anécdotas, curiosidades...
Pincha aquí:
http://cincomujeresmuertas.blogdiario.com/
"HEREDEROS" (TELEVISIÓN), con Mar Regueras
http://www.rtve.es/television/herederos/index.shtml
"L'ALQUERÍA BLANCA" (TELEVISIÓN), con Raquel Escribano
"LAS CUÑADAS" (TEATRO), con Karmele Aranburu
Sí, sí. Ya sé que son amigas. Pero es que además son muy buenas profesionales. Así que...
Un relato, por entregas, que cuenta los avatares de un hombre, el señor Luque, que se queda sólo, en verano, y debe... sobrevivir. Recuerda que se publicará, primero, en forma de blog. Así que si quieres seguirlo, ordenadamente, ten en cuenta que la primera entrada se titula "El primer día", la segunda "Fácil. ¿Fácil?", la tercera "Españoles", y así sucesivamente.
Pincha aqui:
http://autores.relatame.com/banjac/
Pues sí, por fin. Los chicos de Mataderotr3s Teatro, con el gran Javier Arguinsonis al frente, se están planteando atacar la obra... "maldita". Espero que se decidan a hacerlo. Que esto es un sinvivir, joer!! Aunque lo cierto es que, por tener; tenemos hasta web (un lujazo, vaya). Así que nada; ya os estáis pasando por alli:
http://perso.wanadoo.es/e/wingar/index.htm
(Y que la musa Talia nos sea propicia)
Vuelvo a la tele. Es un proyecto apasionante, auspiciado por una importante productora, y con vocación de convertirse en una ficción altamente competitiva. Ahora mismo no puedo revelar mucho, por razones obvias, ni de su contenido, ni de su temática... Tan sólo que está estrechamente emparentado con los productos que se hacen actualmente en Estados Unidos, o Gran Bretaña. Así que es fácil imaginar lo ilusionados que estamos todos los involucrados. Espero poder ir contando, en próximas fechas, más cosas.
Un buen amigo me ha pedido el guión para un cortometraje. El proceso mediante el cual una idea inicial acaba convirtiéndose en un texto es casi (si se me permite la analogía) como vivir un embarazo. Y a veces dura lo mismo. De hecho; existe la costumbre entre los guionistas de llamar al resultado final del trabajo "nuestro niño".
Bueno; pues ahí andamos. El título provisional del proyecto es "Flirt" (aunque no tiene por qué acabar llamándose así, claro). Y nos gustaría poder ponernos a trabajar con él en un par de meses. Veremos si los compromisos laborales de ambos nos lo permiten.
¿Quieres leerlo?
Pincha aquí:
http://pacobanjac.blogspot.es/img/flirt.doc
Es un género apasionante. Y de una manera u otra, siempre vuelvo a él. Probablemente el más conocido (o, al menos, el que más se ha representado) es "La Video Carta". No tanto porque sea el más divertido, como por ser uno de los de más... "solera" (tiene ya ocho años). Mucha gente lo ha interpretado (y todavía hoy, algunas actrices me lo siguen pidiendo). Pero si he de ser sincero, y a título personal, debo decir que aún no he conocido a nadie que haya entendido mejor a mi Estrella que Raquel Escribano.
Ésa fue mi primera incursión en el cine. (No, no la busques. A día de hoy es casi imposible encontrar una copia). Seguía sin medios, pero mantenía intacta la ilusión. Y lo más importante: gracias a la extraordinaria gente con la que tuve la suerte de trabajar, empezé a pensar que podría dedicarme a ésto. Karmele Aranburu tenía un éxito más que merecido con el musical "Te quiero, eres perfecto... Ya te cambiaré" Y rodaba "Jaizkibel", una película alucinante. Mar Regueras saboreaba las mieles del reconocimiento con "El Comisario", Bruno Squarcia triunfaba también con "Sé infiel y no mires con quién" y con "Al salir de clase", y el inmenso Antonio Medina daba lecciones de talento con "Cyrano de Bergerac", junto a Manuel Galiana y Ana María Vidal.
¡Quién iba a decirnos, allá por el 99, cuando un pequeño grupo pusimos en escena por vez primera "Cinco Mujeres Muertas" que, aún hoy, se iba a estar representando! Y todo gracias a Pues Claro Teatro y a la entusiasta labor de Ricardo Herrero, su gerente, que la está haciendo, actualmente, en Valencia.
En aquellos (no tan lejanos) tiempos, nos sobraba ilusión y nos faltaban medios, y buena prueba de ello son los carteles de aquellas primeras representaciones.

Página personal del guionista
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